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¿Un simple escaparate? Una oportunidad para cautivar

Un poco de historia…

El escaparatismo surge en el siglo XIX, ante la necesidad de los artesanos de mostrar los productos que elaboraban. Con el tiempo va evolucionando incorporando baldas, maniquíes, atrezzo e iluminación para hacerlo más llamativo. En los años 60 y 70 se comienza en España a  desarrollar el escaparatismo, aunque reservado para los grandes almacenes de la época. Será por los años 80 cuando surgen las tiendas especializadas y las boutiques que con su creatividad harán de los escaparates auténticas obras de arte.

Los dos extremos…

En muchas ocasiones nos encontramos ante escaparates atiborrados de producto sin ningún orden ni concierto, sin el más mínimo cuidado de la estética del mismo. Por el contrario, a veces vemos escaparates en que el excesivo minimalismo le otorgan el carácter de un hospital acabado de ser robado.

¿Realmente le damos la importancia que tiene al escaparate? ¿Lo cuidamos lo necesario? o ¿Todo vale?

Exceptuando a los grandes grupos empresariales que tienen unas directivas muy concretas y departamentos con auténticos artistas en la materia, en general no le prestamos ni la atención ni la inversión necesaria a nuestro escaparate. No tenemos en cuenta que es el primer vehículo de comunicación ante el público en general.

La oportunidad…

El escaparate nos permite presentar nuestros productos, promover las ventas y, al tiempo, trabajar nuestra imagen de marca diferenciándonos de la competencia. Una imagen comercial y corporativa. Puro branding.

Además, el escaparate puede ser la representación del concepto creativo que le demos al interior de la tienda. Una tarea un poco más complicada, sobre todo, en lo referente a la inversión.

¿Qué debemos tener en cuenta?

– ¿Lo haremos nosotros o contrataremos a un especialista?

– Antes de hacerlo, proyectarlo. Alguna pista nos la puede dar incluso el propio producto en función de las tendencias, como puede ser en el caso de la moda. A partir de ahí, definir el concepto y crear…

– ¿Qué cantidad y variedad de producto vamos a mostrar?

– ¿Tenemos algún producto estrella que predomine?

– Cuidar los mensajes. Tenemos que diferenciarnos de la competencia y ser coherentes con el resto de comunicación.

– Cuidado con los carteles estandarizados que tiene todo el mundo. Podemos encontrar recursos muy útiles, pero la creatividad manda.

– Ser original y buscar elementos llamativos que trabajados con equilibrio pueden convertirse en un reclamo único. (Como la foto que ilustra este post)

– La iluminación ha de cuidarse al máximo: crea ambientes únicos.

En conclusión, si cuidamos nuestro escaparate, estaremos cuidando la imagen de nuestro comercio, la de nuestra marca y al tiempo, fomentando las ventas.

Mi escaparate favorito…

Sería toda una cristalera cubierta con papel de embalar en el que hubiese unos agujeros indicando la altura para que provocase la curiosidad y el público se asomase por ellos para ver lo que hay dentro.

Foto Londres; José Luis Gil. Bajo licencia Creative Commons.

 

Trabajamos, de otra forma, en creatividad, contenidos y marketing.